No hay un escaparate mejor ni más subestimado para una empresa que el blog, ese gran desconocido. En la era de las telecomunicaciones, a veces se pasa por alto el gran alcance e influencia de internet. Las empresas no confían en el mundo blog para publicitarse y poder llegar a un mayor número de personas. Me atrevería a decir que un gran porcentaje de las empresas no conoce o no quiere conocer las prestaciones de este servicio.
Un blog, siempre que éste sea bueno, ofrece la posibilidad de la apertura de la empresa a un ámbito internacional. Sus efectos pueden ser excelentes o devastadores, ya que la influencia que el blog aporta a la firma es extrema (caso reciente de L´Oreal en Francia). Por lo tanto, se deben cuidar sus contenidos, ofreciendo, dentro de lo posible, una neutralidad y objetividad, para que puedan llegar a una mayor parte de la población.
Sin embargo, la subestimación hacia el blog es tan grande, que nos encontramos grandes multinacionales a las cuales les hace sombra cualquier blogger aficionado. Sus servicios son ínfimos. No se sabe explotar este campo, muchas veces abarcado por la obligación de ofrecer a la marca un espacio web.
Pero actualmente, la tecnología avanza a pasos agigantados, por lo que cada vez más empresas emplean más empeño en su escaparate web y deciden invertir en este espacio.
De todas formas, y a pesar de su creciente popularidad, hay muy pocos blogs que se merezcan un aprobado. Por todo esto, creo que las instituciones educativas deben renovarse y hacerse eco de las nuevas tecnologías. Sólo así, se podrán formar profesionales en el tema, cuyo trabajo web esté a la altura.